sábado, enero 15, 2005

Depre

Ahora todo es frío, sin sentido. Pienso en no pensar en ti, parezco un animalito lamiéndose la herida sin cerrar. La ropa sucia, amontonada en los alrededores de mi lecho, alguna vez nuestro, pretende sepultarme, acabar conmigo; pero no la culpes, sólo responde a mi llamado, al igual que las colillas de cigarros, los escupitajos, los pañuelos desechables, las envolturas... y las moscas. Ellas han sido las últimas en llegar, fue ayer, antes de entrar al baño abrí una ventana y cuando salí, por fin habían llegado. Eran el adorno final que faltaba a la montañita de desechos a un lado de la cama.

Mi rutina diaria se ha vuelto tan sencilla como levantarme, ir al baño, acostarme, fumar, acostarme, tomar algo de agua, acostarme. Tres días sin dormir ni comer. Juro que cuando salga de esto, no me encontrarás ni en el rostro.